Para mi toda fibra, ya sea vegetal, animal o sintéticas tiene su propio sentido, cada una aporta distintas sensaciones al tocarlas y se expresan en distintas formas, es por esto que he escogido trabajar con ellas en el desafió de llevarlas a un mismo tapiz de una manera más sutil, logrando que entre ellas se amalgamen.

Durante los años que he tejido en el telar, he atesorado una cierta experiencia; como la silenciosa pasión de las tramas, que van dando vida a medida que avanzan, con la composición, compañera infaltable que ayuda a la unión y comprensión, y junto a los colores que se van uniendo sugerentemente, en la sencillez, o complejidad de los materiales, todos susceptibles a ser tejidos para conformar una superficie, un volumen, una obra.

Las Artes Textiles como todas las actividades artísticas tiene su propia secuencia histórica. Su existencia es tan larga como la del tejido, ya que trata… de una forma de tejido. Para algunos la motivación del tapiz tejido en el telar es una forma de expresión artística, aun cuando en algunas de sus modalidades clásicas adopta una segunda razón de ser, la funcionalidad : como alfombras, bolsos, géneros etc… Su evolución sigue a través del tiempo , ya que es uno de los caminos más de las demás ramas del Arte. Hoy en día, los “tapices modernos” se abren con las formas, como en el tratamiento estético a distintas posibilidades, dejan de ser como el llamado “tapiz clásico” en donde el elemento figurativo aparece necesariamente siguiendo los cánones de la pintura. Ahora, la propia pintura incursiona con elementos textiles que son ajenos a sus propias bases. En el tapiz se incorporan elementos escultóricos, es ahí donde deja de ser una actividad estética secundaria pasando a ser una expresión artística.